top of page

CUANDO LO QUE COMPARTES TE PONE EN PELIGRO: CONCIENCIA DIGITAL EN REDES SOCIALES

  • Foto del escritor: Observatorio Psicocriminal
    Observatorio Psicocriminal
  • 18 ago
  • 2 min de lectura

Por: Mirna Zárate

CIBERCRIMINÓLOGA


Las redes sociales se han convertido en uno de los principales espacios de interacción y vinculación a nivel mundial. En ellas podemos encontrar una cantidad prácticamente infinita de información que las personas comparten día a día: fotografías de vacaciones, videos de los hijos graduándose o incluso documentos con información personal. Todo queda plasmado en estos espacios digitales. La pregunta es: ¿realmente somos conscientes de que aquello que compartimos puede volvernos vulnerables?


He estudiado el contexto de las redes sociales y las conductas antisociales asociadas a los ciberdelitos que se cometen dentro de ellas. A partir de esta experiencia, he observado que la mayoría de las personas entrega sus datos sin detenerse a pensar cómo podrían ser utilizados por terceros. Esto incrementa la probabilidad de convertirse en víctimas de ciberdelincuentes. Una de mis frases favoritas resume esta idea: “No regales tu información tan fácil y luego andes diciendo que te hackearon”.


Nuestras emociones desempeñan un papel fundamental en aquello que compartimos en nuestros perfiles. Es precisamente ahí donde estos actores delincuenciales encuentran oportunidades para obtener algo de nosotros, utilizando técnicas psicológicas y de persuasión conocidas como ingeniería social. Los ciberdelincuentes son, en muchos casos, extraordinarios contadores de historias.


Está quien crea un perfil falso y ofrece productos a precios increíblemente bajos o supuestos regalos a cambio de responder una encuesta. También existe quien promete duplicar inversiones en criptomonedas en poco tiempo. Y, por supuesto, está el llamado estafador romántico: aquel que enamora con palabras y promesas de un “juntos para siempre”, pero cuyo verdadero objetivo es obtener grandes cantidades de dinero antes de desaparecer.


Con el auge de la inteligencia artificial generativa, estos delitos se han sofisticado aún más. Muchos delincuentes utilizan la imagen de personajes públicos para cometer fraudes mediante la creación de deepfakes y deepvoice: videos, fotografías y voces falsas que parecen auténticas y que dificultan distinguir la realidad del engaño.


¿Recuerdan la pregunta inicial? Lamentablemente, la respuesta sigue siendo no. Gran parte de quienes utilizan estas plataformas desconocen los riesgos a los que están expuestos y no saben cómo construir una huella digital saludable.


La concienciación sobre los riesgos digitales y el aprendizaje de prácticas seguras constituyen la base de una prevención efectiva. No importa la edad; si enseñamos a las personas a utilizar estos espacios de manera responsable y preventiva, podremos reducir el número de cibervíctimas.

Los profesionales de la cibercriminología tenemos la responsabilidad de crear espacios informativos y divulgar estrategias de prevención digital. Porque mientras la tecnología evoluciona, también lo hacen los ciberdelitos. El reto es claro: construir sociedades cada vez más ciberseguras.

Comentarios


Suscríbete y conoce nuestras columnas

¡Gracias por tu mensaje!

© 2026 Creado por Observatorio Psicocriminal con Wix.com

bottom of page