COMUNICADO OFICIAL
Pronunciamiento Paola Buenrostro: diez años de memoria y exigencia de justicia
El Observatorio Psicocriminal se pronuncia ante los recientes avances en el caso de Paola Buenrostro, cuya muerte, ocurrida en 2016, ha permanecido durante una década marcada por la impunidad, la revictimización y una deuda institucional que el Estado aún tiene con ella y con todas las mujeres trans.
Reconocemos como un paso importante la vinculación a proceso del probable responsable y la reclasificación de los hechos como feminicidio agravado. Sin embargo, advertimos que ningún avance procesal puede borrar diez años de espera, ni las omisiones que acompañaron la investigación de uno de los casos que marcaron un antes y un después en la lucha contra la violencia transfeminicida en México.
Paola Buenrostro no debe ser recordada únicamente porque hoy su expediente vuelve a ocupar los titulares. Debe ser recordada porque durante diez años hubo mujeres trans que se negaron a permitir que su nombre desapareciera, que su identidad fuera negada y que su muerte quedara atrapada en la indiferencia institucional.
Paola fue una mujer trans. Nombrarla correctamente no es un gesto de cortesía ni una concesión: es una obligación de derechos humanos. Reconocer su identidad significa reconocer también las condiciones específicas de discriminación y violencia que enfrentan las mujeres trans y comprender que sus muertes no pueden investigarse bajo miradas que invisibilicen esa realidad.
Durante demasiado tiempo, la violencia contra las mujeres trans fue tratada como si sus vidas fueran menos dignas de protección y sus muertes menos urgentes de investigar. Esa indiferencia institucional también produce violencia.
Por ello, desde el Observatorio Psicocriminal exigimos que las autoridades responsables conduzcan el proceso con perspectiva de género, enfoque de derechos humanos y pleno respeto a la identidad de Paola. Exigimos una investigación seria, diligente y libre de prejuicios; exigimos que no se repitan las omisiones que durante años obstaculizaron el acceso a la justicia y exigimos que cada etapa del procedimiento sea acompañada por la debida protección y reconocimiento de las víctimas y de quienes han sostenido esta lucha.
Pero también queremos decir algo más: la justicia no puede limitarse a castigar después de que una mujer trans ha sido asesinada.
La verdadera justicia también implica prevenir. Implica transformar las instituciones. Implica capacitar a quienes investigan, procuran justicia y administran los procesos judiciales. Implica generar registros adecuados, investigar las violencias por prejuicio y construir políticas públicas capaces de identificar los riesgos antes de que una vida sea arrebatada.
La historia de Paola demuestra que cuando las instituciones fallan, son las propias comunidades quienes sostienen la memoria y mantienen viva la exigencia de justicia.
Por eso, reconocemos y acompañamos la lucha de las mujeres trans, activistas, organizaciones, familiares y colectivas que durante años han mantenido el nombre de Paola presente. Su persistencia ha obligado al Estado a mirar una violencia que durante demasiado tiempo quiso permanecer en los márgenes.
Hoy no queremos solamente preguntar quién asesinó a Paola. También debemos preguntarnos qué instituciones fallaron para que la justicia tardara diez años en avanzar y qué debemos transformar para que ninguna otra mujer trans tenga que esperar una década para ser reconocida, escuchada y protegida.
Justicia para Paola Buenrostro.Justicia para las mujeres trans.Nunca más una vida borrada por el prejuicio y la impunidad.
OBSERVATORIO PSICOCRIMINAL
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